«Good luck! I will close the case. No more next steps.»
Eso escribió mi abogado de migración hace una semana, cuando llegó la confirmación que había estado esperando durante aproximadamente cinco meses y algunas horas.
Qué sencilla parece esa frase.
Qué significativa es.
Me detuve a leerla varias veces.
Traduje la carta.
Lloré.
Reí.
Y volví a leer esa frase específica del correo.
Para sentirla mía.
Good luck, Karol.
Dale el inicio que has venido construyendo a tu vida.
Hace unos meses escribía sobre la administración en crisis que ha sido este camino por el que decidí irme.
Puedo enumerar las noches en que nada tuvo sentido.
Puedo hablar de los días en que la comida era un lujo y el descanso de la noche era reemplazado por momentos de baja energía durante el día.
Pero la verdad es que ahora mismo quiero hablar de la esperanza que hay dentro de mí.
De esa esperanza que estuvo y sigue estando presente, incluso cuando muchas veces me preguntaba qué estaba haciendo.
Hay respuestas que llegan en el momento menos esperado.
Creo que llegan cuando finalmente decidimos soltar las riendas.
Aunque ese momento haya tomado varios días.
Aunque haya ocurrido por etapas.
Justamente ahora puedo responder aquella pregunta:
¿Qué hace en Países Bajos si no tiene nada?
Cuando hablaba de mi historia y de lo que estaba sucediendo, algunas personas me miraban y preguntaban:
¿Segura quiere quedarse?
Como si mi relación y lo que estaba construyendo hubiesen sido la única razón por la que estaba en este país.
Pero mi sueño no se acabó porque esa relación, en específico, no funcionó.
Mi vida no dependía de ello.
Si decidí quedarme es porque este país, y este inicio, aunque difícil, me han enseñado demasiado.
Y, de cierta manera, le he cogido el gusto.
Good luck, Karol.
Ya no son necesarios tantos abogados.
No más escritos.
No más pruebas.
No más recursos.
No más incertidumbre jurídica en ese expediente.
Ese capítulo terminó.
Puedes seguir escribiendo el capítulo donde reconstruyes todo lo que eres.
Donde descubres todo lo que quieres ser.
Y todo lo que en el futuro vendrá,
con la enseñanza del presente.
He tenido un tiempo increíble de transformación.
No encuentro otra palabra para describirlo.
Ha sido increíblemente abrumador.
Y cada logro me dice que soy increíblemente capaz.
Hoy escribo desde la biblioteca pública.
Juan Luis Guerra suena en mis oídos.
El sol brilla.
Y la vida se siente ligera.
Se siente como si respondiera a cada una de las noches de tristeza.
Como si me dijera que las lágrimas no fueron en vano.
Seguramente vendrán algunos desafíos en el futuro.
La vida está llena de ellos.
Y está bien.
¿Si no, cómo podría demostrar de qué estoy hecha?
Estoy lista.
Esta época de mi vida ha sido una transición de aprendizaje constante.
De valentía.
De gallardía.
Y puedo decir con plena seguridad que, después de esto, nada va a ser tan increíblemente complicado que no pueda solucionarlo.
Hoy la vida se siente ligera.
Bueno…
Lo ha venido siendo desde hace mucho tiempo.
Siento que este es el final de un capítulo que necesitaba cerrar para poder iniciar mi verdadera experiencia en Países Bajos.
Y lo que ya ha sido de este año ha sido sensacional.
Imagínense cómo va a ser ahora que ya no estoy administrando crisis.
Solo planeando y viviendo.

Definitivamente enseñas » hasta no decidir saltar, no sabremos que distancia lograremos alcanzar»
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Eres una guerrera ,una mujer excepcional mi mayor orgullo ,la vida te da sorpresas y buenas Dios te proteja
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