La Haya — 06:27 p.m. Bogotá — 11:27 a.m.
Uno casi nunca se aplaude los logros que alcanza.
Muchas veces, incluso, es un poco egoísta a la hora de celebrar sus propios pasos,
sean cortos, medianos o largos.
Hoy, al iniciar mi hora de “aprender” neerlandés,
me di una palmadita de “buen trabajo”.
Me permití felicitar a la Karol de 28 años.
Y también me regalé un momento para hablarle a la Karol de 19,
para decirle que, al final, sí lo estamos logrando:
estamos viviendo fuera del país.
Está costando.
Mucho.
Y esto apenas comienza.
Pero lo vamos a lograr.
Le he preguntado a Dios qué camino debo seguir.
He orado por sabiduría y paciencia.
Y poco a poco siento que mis plegarias se van respondiendo,
que mis oraciones están siendo escuchadas.
No he dejado de ser sentimental.
Y creo que eso ya es parte de mí.
Es mi esencia.
No quiero cambiarla,
pero sí aprender a habitarla mejor.
Porque la esencia permanece.
Y cada día podemos hacer que esa luz brille un poco más.
A veces se apaga,
a veces se recarga…
pero siempre vuelve a encender.