23 de agosto de 2022

La Haya — 06:27 p.m. Bogotá — 11:27 a.m.

Uno casi nunca se aplaude los logros que alcanza.

Muchas veces, incluso, es un poco egoísta a la hora de celebrar sus propios pasos,

sean cortos, medianos o largos.

Hoy, al iniciar mi hora de “aprender” neerlandés,

me di una palmadita de “buen trabajo”.

Me permití felicitar a la Karol de 28 años.

Y también me regalé un momento para hablarle a la Karol de 19,

para decirle que, al final, sí lo estamos logrando:

estamos viviendo fuera del país.

Está costando.

Mucho.

Y esto apenas comienza.

Pero lo vamos a lograr.

Le he preguntado a Dios qué camino debo seguir.

He orado por sabiduría y paciencia.

Y poco a poco siento que mis plegarias se van respondiendo,

que mis oraciones están siendo escuchadas.

No he dejado de ser sentimental.

Y creo que eso ya es parte de mí.

Es mi esencia.

No quiero cambiarla,

pero sí aprender a habitarla mejor.

Porque la esencia permanece.

Y cada día podemos hacer que esa luz brille un poco más.

A veces se apaga,

a veces se recarga…

pero siempre vuelve a encender.

Deja un comentario