Bitácora de una transformación
Nunca había pensado que podía convertirme en enemiga de mi propia pirulita,
ni causarle tanto sufrimiento en las épocas de oscuridad.
No sabía lo indecisa, temerosa e insegura que podía sentirse viviendo dentro de mí.
Pedirle perdón ha sido apenas el inicio.
Y ella ha tomado la decisión de creerme,
de seguir adelante conmigo.
Ahora me toca demostrarle (demostrarnos)
que en diez, quince, veinte años, o los que deban ser,
podremos tomarnos de la mano,
mirar hacia atrás
y sentir felicidad por haber cumplido la promesa más importante:
ser amigas durante todo el recorrido.
Ya tenía alguna noción de que nuestros pensamientos son poderosos,
pero hoy, después de terapia, solo queda una reafirmación.
Es increíble nuestro poder.
Increíble la manera en que las energías hablan.
Confiar en ti
y cuidar tus pensamientos antes y después de dormir
puede ser la diferencia entre sobrevivir
o comenzar, de verdad, el camino hacia la felicidad.
O mejor dicho:
el camino con felicidad.
Perdón.
Confianza.
Camino.