La voz principal.

Bitácora de una transformación

Hoy estoy escribiendo con mucho ruido en la cabeza.

Irónicamente, la casa está vacía y las cortinas cerradas.

El ruido esta solamente en mi mente.

Si cierro los ojos, puedo escuchar miles de cosas al mismo tiempo: voces, memorias, canciones y alguna que otra frase sin sentido.

He intentado apagar ese ruido constantemente.

Cuando me concentro en él, quiero llorar, como si tuviera una pena que se quisiera ahogar en llanto.

Si me relajo y lo dejo fluir, aparecen de inmediato.

No logro escuchar una sola cosa, como si mi poder de autocontrol estuviera descansando.

Lo escribo como una catarsis, intentando limpiar…

¿Limpiar?

¿Es esa la palabra correcta?

No.

Creo que lo escribo realmente para darle forma.

Para saber que tengo mucho ruido en la mente, que quiero llorar constantemente y que reconocerlo también hace parte del amor y de la valentía que siento por mí.

Las voces, a veces, me dejan tranquila.

Se alejan un poco.

Dejan de ser enemigas.

Me gustaría mucho que se quedaran así: calladas.

O por lo menos, que no dijeran tanta cosa negativa.

Que no me hicieran llorar tanto.

¿Estaré en una etapa de duelo durante esta faceta de encontrarme y reconstruirme?

¿Serán estos los tan llamados “días malos” que la gente suele expresar cuando está teniendo tanto cambio, cuanto está batallando e intentando?

No voy a ser egocéntrica; por supuestos que muchísimas personas viven esto, o algo parecido, y por muchísimo más tiempo.

Pero me gustaría saber cómo lo manejan.

Yo las apago un poco cuando escribo.

Quisiera poder bailar con ellas, volverlas a mi favor.

Transformarlas.

Estoy aprendiendo a respirar más lento.

A callarme un poco más.

No todo tiene por que ser dicho y compartido.

Estoy reconociendo todas estas voces con diferentes sonidos y diferentes características.

No sé cómo está compuesto nuestro cerebro.

Nueva he estado muy interesada en ello.

Supongo que científicamente habrá un nombre.

Yo le digo:

La voz mas interna que las voces fuertes.

Esa voz mas interna me dice que esta ahí.

Que me ve llorar y que me ve seguir.

Que me ve queriendo aprender a nadar, volar y también caer para volverme a levantar.

No alza mucho la voz porque sabe que le tengo temor.

No usa palabras fuertes.

Todas son un consuelo.

No intenta callar a las demás.

Como yo las escucho, pero ella no les da importancia; las reconoce como ecos de lo que he vivido en algún momento.

A las únicas que les presta atención son a las que traen algo positivo, creativo, amable, valiente y compasivo.

Ella es selectiva.

Esta atrás, bajita y es selectiva.

No quiero darle ningún nombre.

No quiero encasillarla en algo pequeño o mínimamente común, cuando podría ser algo importante por su compasión y entereza, no por su fuerza ni por su agresividad.

Esa voz es una mezcla de mucho.

Un balance perfecto en mi interior.

No esta solo en mi cabeza.

La siento recorrer el cuerpo.

La veo escuchando todas las partes de mí que no sabía que tenían voz.

Yo sé que trabaja fuerte y silenciosamente.

Yo se que ella es la voz principal.

Y que me esta guiando para escucharla mejor.

Deja un comentario