Mamá dice

Mamá dice que hace mucho no escribo.
Y tiene razón.

Hace mucho no me siento frente a una hoja o una pantalla sin apuro, sin reloj, sin la presión de tener que responder correos, resolver pendientes o cumplir con una lista interminable de tareas.

Hace mucho no escribo porque la vida se volvió rutina.
Trabajo, responsabilidades, cansancio.
Días que se parecen demasiado entre sí.

Y en medio de todo eso, la escritura se fue quedando en algún rincón. No desapareció, pero se volvió silenciosa, como si estuviera esperando a que yo volviera a buscarla.

Mamá me lo dice sin reproche, casi como un recordatorio suave:
—Hace mucho no escribes.

Y cada vez que lo dice, algo se mueve dentro de mí.
Porque sé que escribir siempre ha sido mi manera de entender lo que siento, de ordenar el caos, de darle forma a los días buenos y a los días oscuros.

Tal vez por eso hoy vuelvo.
No con un gran proyecto, ni con un plan perfecto.
Solo con ganas de sentarme a escribir otra vez.

Porque escribir, al final, también es una forma de volver a casa.

Deja un comentario