03 de noviembre, 2022

La Haya — 06:14 p.m. Bogotá — 12:15 m.

El proceso de sanación no es lineal.

No tiene una meta determinada que pueda alcanzarse en cierta cantidad de días o sesiones.

Es un proceso que muchas veces se convierte en una montaña cuesta arriba justo en el momento en que crees que tienes todo bajo control.

¿Por qué?

Porque la vida te pone constantemente a prueba.

Te lleva al límite para medirte.

Y no solo en los procesos de perdón y reconstrucción mental o sentimental, sino en todo lo que nos rodea.

La sesión de hoy me dejó dos tareas para reivindicarme conmigo misma y volver a encarrilar mi proceso.

Pero, aparte de eso, me dejó una frase que rescato como en cada sesión con mi terapeuta:

“Debes ser siempre tu amiga, de manera decidida, incluso cuando estés errada. Porque si Karol no tiene a Karol, entonces ¿a quién tiene?”

Demasiada verdad en una sola frase.

Una de las tareas ya la hice y, como siempre, se siente liberador cuando puedes hablar.

Debo ser más valiente para hablar.

Para defenderme.

Para no huir como si yo hubiese cometido un error.

Para no caer en la red de sentirme víctima cuando, en realidad, solo estamos intentando ser heroínas de nosotras mismas.

Perdón a mi Karol.

Sigo determinada en aprenderme, seguir adelante y perdonarme por las fallas del pasado, del presente y también por aquellas que puedan llegar en el futuro.

Deja un comentario