Le escribo a los días de descanso.

20 de enero 2023

La Haya: 17:25 hrs
Bogotá: 11:25 hrs

Mudarme a España fue, sin darme cuenta, la decisión que cambió mi vida en un doscientos por ciento.

En otras ocasiones he hablado de los cambios de planes. Aún recuerdo el día en que le conté a mi familia y a mis amigos todo lo que imaginaba que sucedería al llegar allí.

Esos mismos planes se derrumbaron apenas un mes después de vivir en Algeciras.

Todo cambió.

Todo volvió a cambiar.

Y, estando ahora en Países Bajos, he trabajado muy fuerte en ello. En quitarme la armadura de todo lo que he construido y de todo lo que soy, para hacerle espacio a la persona que quiero ser.

Durante mucho tiempo viví con el afán de hacerlo todo.

Y de hacerlo ya.

De tener siempre la agenda ocupada.

No solo con el trabajo que llena la cuenta bancaria, sino con la necesidad constante de ser productiva.

Buscar empleo.

Conseguir clientes.

Vender.

Aprender.

Traducir.

Crear ideas.

Preocuparme.

Como si detenerme significara desperdiciar mi vida.

Justamente estos días, mientras veía una serie que veía con Oda durante nuestros sábados de arrunchis y lluvia, recordé aquellos días de descanso.

Y, por primera vez en mucho tiempo, le dije a mi mente que estaba bien no hacer demasiado.

Que estaba bien dormir.

Descansar.

Respirar.

Sin sentir que debía estar buscando empleo, trabajando o produciendo algo.

Por supuesto que me afana trabajar.

Me afana generar dinero.

Me afana construir todo lo que tengo en mente.

Pero quiero hacerlo respetando mi tiempo.

Mi cuerpo.

Y mis pensamientos.

Lo vamos a lograr.

Todo esto también influye en mi energía.

En mi aura.

En mi personalidad.

Hoy le escribo a los días de descanso.

Y le digo a mi mente que está bien.

Que cada día trae su propio afán.

Que estamos trabajando en lo nuestro.

Y que lo vamos a lograr.

Pero respetándonos.

Amándonos.

Basta de preocupaciones.

Basta de enfermedad.

Merecemos descansar.

Y lo bueno va a llegar.

Deja un comentario